lunes, 8 de septiembre de 2014

 La muerte


En España, la muerte ha sido siempre un hecho  sobrio, pesado, solemne, e impregnaba durante años la sociedad cuando se producía, como en el caso del luto en los pueblos.
Perder a un ser querido es duro y triste. Los entierros, los cementerios, son solemnes y sobrios. Nuestra actitud ante la muerte suele ser grave y sombría, oscura. Y en las lápidas en las que aparece algún tipo de figuración religiosa, o imagen del difunto, ésta es seria y adusta, grave y pesarosa.
                       
 El cementerio de Granada, paradójicamente, es luminoso y colorido, como toda la tierra andaluza: Tierra roja, Olivos, Cipreses, Naranjos, caminos empedrados, fuentes, el canto de los pájaros...




















Los cementerios Londinenses, como bien sabe mi amigo Ivan, gran conocedor de estos lugares- son muy diversos y numerosos, y además te los encuentras en cualquier parte, lo mismo entre los dos carriles de una calle que en una zona residencial,  pero aún en su diversidad suelen tener las mismas caracteristicas.
Estos son notablemente más siniestros: lápidas torcidas, puntiagudas,de piedra oscura, cubiertas de moho, esturreadas por el suelo sin orden ni concierto, nogales, robles, hierba, el siseo del viento entre las ramas, los graznidos de los cuervos, las cruces celtas..., el típico cementerio "de pelicula de miedo".


 

Supongo que no todos los entierros serán así, pero ya me he cruzado con este cortejo fúnebre varias veces (confío en que no sea un presagio):




También he visto otro (no dispongo de video) igual pero color Beige, carroza, caballos, el conductor... hasta los penachos de los animales. E iba acompañado de una banda de música al estilo New Orleans.

Como vemos, hay notables diferencias en cuanto a los ritos mortuorios en general.
Junto con el "amable" clima Londinense, podríamos pensar, inquietos viajeros Granadinos, que la actitud ante La Muerte, en Londres, debe ser aún más oscura, sombría o triste

sábado, 26 de julio de 2014



HOSTELERIA


La Hostelería. Ese Mundo.
 

 He sido camarero y cliente muchos años en España, y ahora de nuevo en Londres, aunque aqui de cliente, no tanto.

En Londres se tiene una idea del Servicio muy distinta a la de Granada, en general.
Para empezar, ellos tratan de ser Amables (Segun la RAE: Afable, complaciente, afectuoso) con el cliente.
Dependiendo del tipo de local y su ubicación geográfica, el nivel de amabilidad varia, pero se siguen ciertos "standarts".
Al entrar al establecimiento te saluda el camarero (El a Ti), en muchos casos, con una amable sonrisa y/o dejando lo que esté haciendo, como lavar vasos o limpiando algo. Te miran a los ojos y te saludan: "Hola, ¿Como estás?; "¿Que puedo hacer por ti?" o " ¿Cómo puedo ayudarle?".

Causa auténtico estupor en un Granadino, acostumbrado a miradas de hastío, a sentirse invisible, o a que lo miren con ese ceño fruncido, esa barbilla alzada y esa boca entreabierta, como pensando..." Que pppollas querrá este ahora...".

Una vez que haces tu pedido, te lo sirven sin prisa pero sin pausa, sin golpear la barra con el vaso, lanzártelo con desgana o hacer aspavientos de ningun tipo. Sin prisa, pero sin pausa. Esto es importante porque en las barras Inglesas que he visitado o trabajado, no hay bulla como la de Granada. El camarero se toma el tiempo necesario para atenderte, despues a otro y despues a otro....- ¿Como va a sel eso? se preguntará el camarero Granadino-.
Pues porque los clientes aguardan pacientemente a que les toque. Aunque esten ciegos como perras.
 Este milagro evolutivo puede ser debido a una técnica mental desconocida en la ciudad de la que provengo. Se llama "Lógica".

Esta tecnica posibilita que el individuo sea capaz de percibir su entorno mas cercano, y asi deducir, que si en un espacio reducido se concentra mucha densidad de población- que están ahi "pa lo mim-mo"-, es más práctico saber detras o delante de quien vas, y que sea el camarero el que busque al siguiente cliente por orden de llegada. Ayudaría mucho también, en la práctica de esta novedosa táctica, que el camarero fuese justo y atendiese efectivamente en orden de llegada, y no en orden de amistad y colegueo, claro
.
Desde fuera de la barra, ves las espaldas de la gente, no hay empujones, codazos, chiflidos, gritos estentóreos...
Desde dentro, no ves esos pescuezos de jirafa, esas cejas alzadas, ese índice enhiesto, "Niñooo!", "Rubio!", "Curro!", "Miravéh..." el golpear de monedas en la barra, "ssssssssssss", chiflido, Chiflido Inverso ...
Es cierto que en un Bar, pertenecer a La Parroquia te otorga ciertos privilegios de índole social. No hay en Granada NADA como entrar a un bar abarrotado, acercarte a la barra y que te salude el camarero y acto seguido te pregunte que quieres. ¿El Duque de Buckhingam? Un Primaveras.



El concepto inglés de servicio, como he dicho,  dista mucho del nuestro. El inglés dignifica su trabajo, que consiste no sólo en servirte la copa (en lugar de "echartela" o "ponertela" ;  el vocabulario resuta muy revelador acerca de cómo pensamos) si no en hacer que te sientas cómodo y bien atendido, a gusto (afable, complaciente, afectuoso). Sin chuparte el culo ni ser demasiado meloso y servil, como debe ser,  manteniendo la distancia,  pero de tu a tú. Tienes la sensación de que te dice "este es mi trabajo, que consiste en servirte la bebida y que te sientas agusto, como estoy yo".  El granaino medio suele transmitir "estoy aqui puteao mientras tú te hinchas de vino, no me toques los cojones".

Siempre hay excepciones, claro está, en ambas ciudades, y siendo justo puedo decir que en 6 meses en Londres he visto bastantes más camareros amables de los que he visto en 39 años en Granada. Es posible que yo haya tenido muy mala suerte a la hora de entrar en los Bares.

Para despedirme os dejo un par de anécdotas de las miles que hay de camareros en Granada:



Bar "Provincias".
Entran cinco, uno de ellos parecía ser el guía, con pinta de haberse tomado un par de cañas en una ocasión, y pensarse que ya es "De la parroquia". Craso error. Los amigos tenían toda la cara de estar de visita turística y que el amigo los hubiese metido allí un poco a rastras, en plan "venga, que os voy a llevar a un bar que yo conozco de tapas".
 De Camarero, Ventura. Un hombre pequeño, compacto, de los
que miran con los párpados entrecerrados y frunciendo el ceño, alguien que ha visto muuuchas cosas.
- Buenaaaaaaas....Mira pón-nos una caña, un tubo, un manzanilla, un tintoeverano y un botellin!
Ventura, qutándose el cigarrillo de la boca (aún se podía fumar): "A ver si pedimos tos lo mim-mo y no damos mucho por culo, eh?"


Bar Luque, Torrenueva (Granada)

Noche de verano, calor, humedad, bottellines de Quinto y tapas. Un Bar familiar, de barrio, gente de Costa, tranquila, poco amiga de sobresaltos o prisas, situado en un pueblo cuya población se quintuplica durante la temporada estival. Un sitio, en definitiva, donde los forasteros no son bienvenidos. En absoluto. Uno de esos Bares donde al pedir siente uno la sensación de estar pisando un campo de minas.
 Tengo la costumbre de, alli donde me encuentre, pedir la bebida local, cerveza Ale en Londres, vino del terreno en España.

Al preguntar, hay que ser cuidadoso porque si pides Mosto te pueden poner Vino Sin Alcohol, asi que un tanto temerosos, preguntamos:

-Jefe, ¿ Que vino es ese?- El Jefe en cuestión nos mira con la boca colgandera, subiendo la barbilla  buscando enfocar la vista a traves de las gafas en la punta de la nariz-,
-¿Que vino es cuál?
-El del tonelillo...- El Jefe gira la cabeza lentamente hacia el tonelillo-.
- Se encoge levemente de hombros mientras masculla:
- Que vino es que vino es....¿Que vino va a ser? Poh vinoooo...- A continuación se da la vuelta y se aleja musitando para sí:" Vino VINO".



domingo, 15 de junio de 2014

WC




El día que llegué a Londres, entré en el servicio de un Pub en Southwark. Este en concreto, era del tipo "clásico-rancio". Moqueta granate con motivos, asientos de esos que van pegados a la pared recubiertos de polypiel...El WC era un tanto lugubre pero limpio y fresco, azulejos blancos y la pared de piedra que parece marmol con el chorillo de agua que todos hemos visto. Con solera.

Cuando uno entra al servicio masculino, especialmente si va un poco apurado, sigue indefectiblemente los siguientes pasos: un rápìdo rastreo visual a media altura hasta localizar el punto de micción, aproximación, colocación, apertura de pantalón o bragueta, extracción del miembro, respiración semi-profunda, relajación del esfinter y micción.
Una vez realicé este breve proceso que a veces se hace eterno, seguí el último paso, levanté la vista que, hasta ese momento,  había mantenido de cintura para abajo, y allí estaba:





En el sitio exacto, en el lugar preciso al que todo hombre dirige su mirada cuando acaba de empezar a mear, no más arriba ni más abajo, el enorme cartel con letras en relieve: "Ahora lavate las manos".
Exactamente cuando tiienes tu pene miccionante entre ellas (o al menos una). En ese lugar. En ese momento.
¿Cómo no vas a hacer caso?


A diferencia de mi ciudad de origen,en la que normalmente el dispensador de jabón (si lo hay) está vacio y seco como las sandalias de Kung-Fu, el agua caliente, ¿que?, y el secador de manos aún tiene marcas de cuando se podía fumar en los bares, aquí en Londres en todos, o al menos el 99% de los WC que he visto hasta ahora están equipados para, en efecto, lavarse las manos, como un señor:

Agua caliente, caliente de verdad, agua fría, jabón, secador...y crema hidratante. La crema no está en todos pero prácticamente.

Como tampoco está en todos (afortunadamente) el HSD ("Human Soap Dispenser"; me lo he inventado pero tiene un nombre seguro), un señor (el que yo vi iba de traje) que está DENTRO de los servicios, y te da las buenas tardes o buenas noches, y cuando acabas, te ofrece Jabón (y te lo echa él), y despues te ofrece una toalla. Tenía al lado una mesita con varios objetos que te ofrecía, como colonia, chicles, chocolatinas y Piruletas (verídico).


Los Londinenses no tienen absolutamente ningún tipo de pudor o problema a la hora de tirarse un pedo mientras mean, aunque estén hombro con hombro (o con el tuyo). A mí me parece que si eso lo haces en España te clavan una puñalada en el cuello, al menos a mi me dan ganas. Claro, la primera vez que me pasó no sabía que pensar, a lo mejor se le ha "caído", pero al poco me dí cuenta de que no. Quien me iba a decir que mi primer "choque cultural" iba a ser tan poco elegante!
.
Cosas de estas tienen los Londinenses, igual por la mañana los ves, elegantes y aseados, flemáticos ellos, dinámicas ellas, y después de 4 pintas o 2 botellas de vino se transforman en María Jimenez harta de rebujito-especialmente Ellas-.
Eso si, las manos limpias y perfectamente hidratadas.

sábado, 14 de junio de 2014

La 1a vez que estuve en Inglaterra, hace más de una década, me llamó la atención nada más aterrizar que, al estar esperando el autobús, iba llegando gente a la parada, y cuando éste apareció doblando la esquina, los pasajeros se colocaron en fila de a uno, en riguroso orden de llegada a la marquesina.

Bien, ahora puedo decir que los tiempos han cambiado, y las costumbres, también aqui.

Es cierto que aquello fué en Liverpool y esto es Londres, y no sé, quizá sea por la inmigracioooón, el consumiiiiismo, por la pérdida de valores en la sociedad occidentaaaaaal...pero cuando subo al autobús me invade una extraña sensacion de familiaridad...

Si, aquí también se sube al autobus "al pelotón".

Una reata de Indios, Negros y Lechosillos se apelotona en la puerta y todo el mundo para adentro. Sin bulla, es verdad; sin empujones, pero al pelotón.
No he percibido yo EL ANSIA de los granadinos por subir al autobus, no importa en que posición de la "cola" se encuentren.

La entrada al vehiculo y posterior posicionamiento dentro del mismo, se produce de manera más fluida y cómoda que en Granada, quizá porque los Londinenses interpretan que si te estas desplazando hacia un punto y otra persona impide el paso en posición estática, esa persona debe apartarse`para facilitar la fluidez del transito de pasajeros dentro del bus. Ah, la civilización Occidental...
Hay que decir también que no es lo mismo esperar el autobús un  mes de Junio a las 3 de la tarde a pleno sol en Notting Hill que en Camino de Ronda, pero eso no es excusa para justificar el tradicional sentido granadino de "Este es mi roal".

Sin embargo, cuando cae la noche...Los fines de semana, la parada del autobus nocturno que lleva a mi casa desde Trafalgar Square (el mero centro), PLAGADA de Italianos, se transforma en una cola de racionamiento en Kosovo o en una escena de cuaquier pelicula de Zombies , segun la hora y estado etílico de los pasajeros.

El trayecto de vuelta dura aproximadamente una hora. En ocasiones es bastante tranquilo, aunque suele estar amenizado por  los consabidos italianos al pedo dandose gritos de una punta a otra del autobús.

Los conductores, en general, te miran a los ojos cuando subes, te devuelven el saludo si los saludas, te indican amablemente dónde te tienes que bajar si les preguntas, e incluso SE DESPIDEN DE TI cuando vas caminando por la acera.

 Si.

Cuando el autobús está llegando a la parada, si el chofer percibe que un pasajero corre para alcanzar el bus, o al contrario, no puede ir más rápido (caso de una anciana por ejemplo), esperan hasta que llega. Lo es-pe-ran.
Además se muestran comprensivos cuando por ejemplo no tienes crédito en la tarjeta y no llevas suelto, o muchas otras circunstancias, y te dejan pasar gratis sin que les tengas que deber tu vida y la de tus hijos por ello. Diríamos que se comportan como seres humanos  y te tratan como tal. Que no es poco.
Entiendo que en Granada la gente es como es, y después de 8 horas al volante aguantando el "gracejo" que nos caracteriza, no es facil. Siempre he pensado que la malfollá se retroalimenta, es decir que a más malafollá ambiental, más malafollá personal. Esto lo sabe cuaquiera que haya trabajado de cara al público en Granada (Bares, Oficinas, Gimnasios, Comercios...), y es especialmente acusado en los nativos de la ciudad.

Y la Bulla...¿ Porqué? ¿Cómo es posibe que en una ciudad de 300.000 habitantes se perciba más urgencia a la hora de usar el transporte público que en Londres o Nueva York?
Aqui los autobuses circulan a una velocidad digamos normal, y no aceleran como si sonase un pistoletazo. Los conductores no te apremian para que subas, no te fulminan con la mirada si no atinas con el bono bus o con las monedas...
Para despedirme os dejo con un par de anécdotas reales

Parada de la Iglesia del Sagrado corazón. Se sube un señor y le dice al conductor, calvo y claramente frisando los 40: "Niño, ¿este para en la Gran vía?"




Severo Ochoa, 22:45 h: Voy con un amigo con muletas y salgo corriendo unos 20  metros a la par que el autobús. Me subo después de 2 pasajeros y le digo al chofer:
-Espere un segundo por favor, que mi amigo no puede correr .
-Pueeees es que no puedo estar esperando! -Responde frunciendo el ceño.
 -Pero hombre que va con muletas...
- FOH!- Contesta airado alzando las cejas y girando la cabeza hacia la izquierda.



Este Blog plasma las impresiones de un Granadino en Londres. Estas son completamente subjetivas y personales, unas son meditadas y otras no. Unas son en serio y otras no.



                                              Foto: Puerta Rráh, con el Edificio Costales al fondo, 
                                                       La Meca de Graná.