HOSTELERIA
La Hostelería. Ese Mundo.
He sido camarero y cliente muchos años en España, y ahora de nuevo en Londres, aunque aqui de cliente, no tanto.
En Londres se tiene una idea del Servicio muy distinta a la de Granada, en general.
Para empezar, ellos tratan de ser Amables (Segun la RAE: Afable, complaciente, afectuoso) con el cliente.
Dependiendo del tipo de local y su ubicación geográfica, el nivel de amabilidad varia, pero se siguen ciertos "standarts".
Al entrar al establecimiento te saluda el camarero (El a Ti), en muchos casos, con una amable sonrisa y/o dejando lo que esté haciendo, como lavar vasos o limpiando algo. Te miran a los ojos y te saludan: "Hola, ¿Como estás?; "¿Que puedo hacer por ti?" o " ¿Cómo puedo ayudarle?".
Causa auténtico estupor en un Granadino, acostumbrado a miradas de hastío, a sentirse invisible, o a que lo miren con ese ceño fruncido, esa barbilla alzada y esa boca entreabierta, como pensando..." Que pppollas querrá este ahora...".
Una vez que haces tu pedido, te lo sirven sin prisa pero sin pausa, sin golpear la barra con el vaso, lanzártelo con desgana o hacer aspavientos de ningun tipo. Sin prisa, pero sin pausa. Esto es importante porque en las barras Inglesas que he visitado o trabajado, no hay bulla como la de Granada. El camarero se toma el tiempo necesario para atenderte, despues a otro y despues a otro....- ¿Como va a sel eso? se preguntará el camarero Granadino-.
Pues porque los clientes aguardan pacientemente a que les toque. Aunque esten ciegos como perras.
Este milagro evolutivo puede ser debido a una técnica mental desconocida en la ciudad de la que provengo. Se llama "Lógica".
Esta tecnica posibilita que el individuo sea capaz de percibir su entorno mas cercano, y asi deducir, que si en un espacio reducido se concentra mucha densidad de población- que están ahi "pa lo mim-mo"-, es más práctico saber detras o delante de quien vas, y que sea el camarero el que busque al siguiente cliente por orden de llegada. Ayudaría mucho también, en la práctica de esta novedosa táctica, que el camarero fuese justo y atendiese efectivamente en orden de llegada, y no en orden de amistad y colegueo, claro
.
Desde fuera de la barra, ves las espaldas de la gente, no hay empujones, codazos, chiflidos, gritos estentóreos...
Desde dentro, no ves esos pescuezos de jirafa, esas cejas alzadas, ese índice enhiesto, "Niñooo!", "Rubio!", "Curro!", "Miravéh..." el golpear de monedas en la barra, "ssssssssssss", chiflido, Chiflido Inverso ...
Es cierto que en un Bar, pertenecer a La Parroquia te otorga ciertos privilegios de índole social. No hay en Granada NADA como entrar a un bar abarrotado, acercarte a la barra y que te salude el camarero y acto seguido te pregunte que quieres. ¿El Duque de Buckhingam? Un Primaveras.
El concepto inglés de servicio, como he dicho, dista mucho del nuestro. El inglés dignifica su trabajo, que consiste no sólo en servirte la copa (en lugar de "echartela" o "ponertela" ; el vocabulario resuta muy revelador acerca de cómo pensamos) si no en hacer que te sientas cómodo y bien atendido, a gusto (afable, complaciente, afectuoso). Sin chuparte el culo ni ser demasiado meloso y servil, como debe ser, manteniendo la distancia, pero de tu a tú. Tienes la sensación de que te dice "este es mi trabajo, que consiste en servirte la bebida y que te sientas agusto, como estoy yo". El granaino medio suele transmitir "estoy aqui puteao mientras tú te hinchas de vino, no me toques los cojones".
Siempre hay excepciones, claro está, en ambas ciudades, y siendo justo puedo decir que en 6 meses en Londres he visto bastantes más camareros amables de los que he visto en 39 años en Granada. Es posible que yo haya tenido muy mala suerte a la hora de entrar en los Bares.
Para despedirme os dejo un par de anécdotas de las miles que hay de camareros en Granada:

Bar "Provincias".
Entran cinco, uno de ellos parecía ser el guía, con pinta de haberse tomado un par de cañas en una ocasión, y pensarse que ya es "De la parroquia". Craso error. Los amigos tenían toda la cara de estar de visita turística y que el amigo los hubiese metido allí un poco a rastras, en plan "venga, que os voy a llevar a un bar que yo conozco de tapas".
De Camarero, Ventura. Un hombre pequeño, compacto, de los
que miran con los párpados entrecerrados y frunciendo el ceño, alguien que ha visto muuuchas cosas.
- Buenaaaaaaas....Mira pón-nos una caña, un tubo, un manzanilla, un tintoeverano y un botellin!
Ventura, qutándose el cigarrillo de la boca (aún se podía fumar): "A ver si pedimos tos lo mim-mo y no damos mucho por culo, eh?"
Bar Luque, Torrenueva (Granada)
Noche de verano, calor, humedad, bottellines de Quinto y tapas. Un Bar familiar, de barrio, gente de Costa, tranquila, poco amiga de sobresaltos o prisas, situado en un pueblo cuya población se quintuplica durante la temporada estival. Un sitio, en definitiva, donde los forasteros no son bienvenidos. En absoluto. Uno de esos Bares donde al pedir siente uno la sensación de estar pisando un campo de minas.
Tengo la costumbre de, alli donde me encuentre, pedir la bebida local, cerveza Ale en Londres, vino del terreno en España.
-Jefe, ¿ Que vino es ese?- El Jefe en cuestión nos mira con la boca colgandera, subiendo la barbilla buscando enfocar la vista a traves de las gafas en la punta de la nariz-,
-¿Que vino es cuál?
-El del tonelillo...- El Jefe gira la cabeza lentamente hacia el tonelillo-.
- Se encoge levemente de hombros mientras masculla:
- Que vino es que vino es....¿Que vino va a ser? Poh vinoooo...- A continuación se da la vuelta y se aleja musitando para sí:" Vino VINO".


