En España, la muerte ha sido siempre un hecho sobrio, pesado, solemne, e impregnaba durante años la sociedad cuando se producía, como en el caso del luto en los pueblos.
Perder a un ser querido es duro y triste. Los entierros, los cementerios, son solemnes y sobrios. Nuestra actitud ante la muerte suele ser grave y sombría, oscura. Y en las lápidas en las que aparece algún tipo de figuración religiosa, o imagen del difunto, ésta es seria y adusta, grave y pesarosa.
El cementerio de Granada, paradójicamente, es luminoso y colorido, como toda la tierra andaluza: Tierra roja, Olivos, Cipreses, Naranjos, caminos empedrados, fuentes, el canto de los pájaros...

Los cementerios Londinenses, como bien sabe mi amigo Ivan, gran conocedor de estos lugares- son muy diversos y numerosos, y además te los encuentras en cualquier parte, lo mismo entre los dos carriles de una calle que en una zona residencial, pero aún en su diversidad suelen tener las mismas caracteristicas.
Estos son notablemente más siniestros: lápidas torcidas, puntiagudas,de piedra oscura, cubiertas de moho, esturreadas por el suelo sin orden ni concierto, nogales, robles, hierba, el siseo del viento entre las ramas, los graznidos de los cuervos, las cruces celtas..., el típico cementerio "de pelicula de miedo".
Supongo que no todos los entierros serán así, pero ya me he cruzado con este cortejo fúnebre varias veces (confío en que no sea un presagio):
También he visto otro (no dispongo de video) igual pero color Beige, carroza, caballos, el conductor... hasta los penachos de los animales. E iba acompañado de una banda de música al estilo New Orleans.
Como vemos, hay notables diferencias en cuanto a los ritos mortuorios en general.
Junto con el "amable" clima Londinense, podríamos pensar, inquietos viajeros Granadinos, que la actitud ante La Muerte, en Londres, debe ser aún más oscura, sombría o triste

